TEMA DE PORTADA
     
     
Finanzas sanas
en organización de eventos
 
Por José Luis Sampayo M.       

…menudo tema…
Vamos por partes, aclarando
conceptos para entender mejor
y así evitar confusiones.

1. Convenciones y viajes de incentivo realizados por empresas hoy no juegan. ¿Por qué?, porque las empresas autorizan sus presupuestos generales con un año de antelación (también los de la convención o viaje de incentivo); porque ese presupuesto está respaldado por los fondos en tesorería, necesarios para realizar el evento; porque las empresas saben cuidar muy bien sus fondos, y porque las finanzas del evento no son algo que afecte a las finanzas generales de cualquier empresa.

2. Por todo lo anterior, las finanzas de los eventos que nos ocupan y nos preocupan son aquéllas de los congresos realizados por asociaciones, sociedades e instituciones. No abundo más en el tema sobre la clase de instituciones que realizan o deben realizar congresos… es algo sabido.


3. Si bien los conceptos que se expresan más adelante aplican a cualquier tipo de congresos, en este artículo retomaré los de tipo médico como ejemplo práctico –dado que la gran mayoría de las instituciones que los realizan se relaciona con las diferentes ramas de la medicina y también para hacerlo de interés a mayor número de lectores.

4. Primera conclusión: tenemos médicos presidiendo comités creados para la organización de congresos. Ahora bien, los médicos no son financieros; los médicos no son organizadores profesionales de congresos; los médicos no tienen conocimiento sobre la oferta de la totalidad de capacidad instalada en nuestro país para la realización de congresos; los médicos, habitualmente, no están acostumbrados a negociar precios y condiciones; los médicos normalmente tienen conocimientos básicos de mercadotecnia, de publicidad y de tecnología para la organización de congresos.

5. Segunda conclusión: los médicos… son médicos… son científicos, curan nuestras enfermedades, salvan nuestras vidas y siempre, casi en su totalidad, con una dedicación admirable, pero en la situación de estar organizando un congreso, además de preocuparse por el aspecto científico y social del evento tienen que administrar los recursos financieros de la institución que representan… aquí es donde las finanzas del congreso adquieren una importancia verdaderamente relevante. Por consecuencia, es sumamente recomendable que los médicos al frente de la organización de su congreso contraten a una empresa profesional en la organización de éstos, es decir a un PCO.

Sigamos aclarando conceptos.

6. Para dicha contratación de un PCO debe haber una selección por parte del comité organizador basada en:

a) Experiencia.

b) Infraestructura.


c) Cartera de clientes actuales y pasados. Es muy importante que se verifiquen “realmente” las referencias que el PCO ofrece, ya que muchas veces el comité organizador se “va con la finta” de la relación de clientes que un PCO muestra en su presentación. Es de vital importancia verificar, muy especialmente, con aquellos clientes que ya no están trabajando con dicho profesional, constatando los resultados de manera personal con el/los responsable(s) de el/los comité(s) organizador(es) representantes de las instituciones que aparecen en el currículum del PCO. Estamos de acuerdo que si una institución cesó su relación comercial con un prestador de servicios se debe a una razón de peso; hay que averiguar cuál fue el motivo.

d) Apoyos económicos que el PCO le ofrece a la Tesorería del congreso, tomando en cuenta:

- Que se aclare de dónde y cómo se generan para evitar que al final resulte que esos apoyos provienen de incrementos ocultos en los precios.

- Que sean ofrecidos desde un principio y de manera institucional por el PCO y no como producto de ofertas secundarias entre los mismos PCOs que están compitiendo por ser contratados. (Desafortunadamente se da con mucha frecuencia que el PCO al enterarse de los apoyos económicos que ofrece un competidor, no solamente los iguala sino que intenta mejorarlos. Aquí cabe preguntar por qué no los ofreció desde un principio... esta actitud de negociación no es sana ni transparente.)


e) Valores agregados que ofrece el PCO, es decir, cuál es la diferencia con sus competidores aparte de los apoyos económicos. Es recomendable evaluar –para una mejor toma de decisión– cuáles son las fortalezas y debilidades de cada candidato mediante un método FODA o similar.

f) Transparencia absoluta. Es vital que el Comité Organizador tenga muy claro cuánta comisión está percibiendo el PCO de los proveedores finales, el manejo final de las garantías de cada uno de los servicios contratados y las cortesías y servicios adicionales que cada uno de los proveedores dan para que sean aplicadas al evento y no en cualquier otro lugar. Dicho de otra manera, el PCO que se contrate deberá entregar copia fiel de todos los contratos celebrados con los proveedores finales del evento para constatar todo lo anterior.

El Comité Organizador debe sopesar que el PCO que seleccione será su asociado comercial para el evento. Es de suma importancia esta evaluación. Éste es el primer paso para lograr finanzas sanas en la realización de un evento-congreso.

7. ¿Qué es y qué debe y qué no debe hacer un PCO? Un PCO es una empresa conformada por personas con experiencia suficiente, desempeño eficiente y actitud basada en la empatía que aplicarán sus conocimientos de manera honesta y transparente con un servicio de calidad en los siguientes rubros

· Conocimiento preciso de la infraestructura existente para la realización de congresos.

· Habilidad de primer orden para negociar precios y condiciones con los proveedores finales que presten el servicio en la organización del congreso.

· Actualizados constantemente en materias como mercadotecnia, publicidad, promoción y tecnología, todas ellas aplicadas intrínsicamente a la organización de congresos.

· Debe identificar a los médicos que conforman ese comité organizador como socios comerciales y no como clientes.

· Sus integrantes no son representantes de ventas de centros de convenciones, hoteles y demás proveedores.

· No son intermediarios en la consecución de precios y condiciones.

· No son negociadores independientes, es decir, un PCO se debe a su socio comercial y no es “el dueño” del evento para negociar de manera unilateral con los proveedores.

· Por consecuencia no deben tomar el papel de proveedores del evento (no poseen ni a los hoteles, ni a las líneas aéreas, etcétera), por el contrario, su comportamiento en todo momento debe ser el de un grupo de asesores para sus socios comerciales, brindando dicha asesoría de manera honesta y sobretodo transparente, permitiendo a su socio comercial saber, en todo momento, cuál es la utilidad que está percibiendo (mediante la generación de comisiones pagadas por los proveedores finales) en cada uno de los servicios que se necesiten para la organización del congreso. Su socio comercial (el Comité Organizador por medio de sus representantes) deberán de tener acceso directo a todos los contratos celebrados con los proveedores.

Como resultado de lo anterior, los médicos que conforman un Comité Organizador deben cambiar ese paradigma sobre laempresa que contraten como PCO para la organización de su congreso, pasar de considerarlo como un proveedor que les organice su congreso a considerarlo como un asesor profesional, como si contratara los servicios de un abogado, de un contador, de un arquitecto o ¿por qué no?, de un médico. Éste es el segundo paso para lograr finanzas sanas en un congreso.

Como parte de dicha asesoría, es recomendable que el PCO negocie conjuntamente con el Comité Organizador, de manera personal y directa, con todos y cada uno de los proveedores a contratar.

También es obligación de un PCO brindar varias opciones factibles para la realización del congreso, evitando sugerencias tendenciosas, presentando a su socio comercial la realidad de la capacidad instalada en nuestro país para su evento; es decir, lo que se conoce como un estudio de factibilidad. Éste es el tercer paso para tener finanzas sanas en un congreso.

Este estudio de factibilidad debe ser elaborado tan ampliamente como sea posible, evaluando primero los destinos (infraestructura general, centros de convenciones, apoyos de la Oficina de Visitantes y Convenciones, apoyos de gobiernos municipales y estatales tanto como de las secretarías de Turismo, Salud y otras involucradas, recintos coloniales para eventos sociales y más). En segundo lugar, los hoteles disponibles, conectividad terrestre y aérea y por último pero no por ello menos importante, la relación costo-beneficio de los servicios.

Una vez seleccionados el o los destinos “factibles” para la realización del congreso, el PCO deberá realizar un estudio de rentabilidad que muestre de manera concisa y “en el papel” cuál es el resultado financiero en cada una de las opciones seleccionadas.Este estudio de rentabilidad, que no es una cotización final de los servicios sino solamente eso: un estudio de rentabilidad, deberá contener todos los gastos “posibles” a los que se puedan enfrentar, ya sea que al final se eroguen o no, y deberá mostrar cuál es la correlación directa con los ingresos por cuotas de registro exclusivamente. Lo anterior para tener certeza de la rentabilidad directa del evento con ingresos objetivos (que son esas mismas cuotas de registro) y no con ingresos subjetivos (derivados de la venta de stands y patrocinios).

Este estudio de rentabilidad marcará la línea verdadera de hasta dónde se puede ejercer el gasto de los recursos que ingresen, convirtiéndose en un instrumento de guía y consulta constante que permitirá no excederse en el dispendio, por lo que debe ser considerado como el cuarto paso para tener finanzas sanas en cualquier evento.


8. Finalmente es necesario que las instituciones que realizan congresos establezcan un cambio paulatino y constante en la filosofía financiera de sus eventos.

La gran mayoría de estas instituciones se basan en un esquema en donde los ingresos de la exposición comercial y los patrocinios son piedra angular; en donde los ingresos por cuotas de inscripción al congreso son muy bajos o, algunas veces, nulos, criterio que se utiliza, aparentemente, para hacer más atractiva la participación y/o para tener un mayor número de asociados asistiendo, o por lo menos un mayor número de asociados al corriente en sus cuotas acudiendo al congreso. Estos conceptos, desde el punto de vista financiero, están equivocados, veamos por qué.

Para la realización de un evento-congreso nos enfrentamos con una serie de gastos fijos que son aquellos que habrán de pagarse independiente al número de asistentes finales, tales como renta de salones, equipo audiovisual, material impreso de promoción y servicios electrónicos (página web, registro en línea) entre otros. Estos gastos fijos, al prorratearse entre el número esperado de asistentes, arrojan un gasto unitario por congresista.

En eventos constantes (realizados periódicamente, cada año normalmente) y que ya tienen un historial, la variación entre el número ponderado de asistentes y el real finalmente atendido no debe ser significativa. Es decir, si estamos considerando un evento en el que tenemos una expectativa de mil asistentes (por que es la media cada año) y finalmente se registran 900, tenemos una variación de -10% que al momento de volver a prorratear entre los 900 congresistas que sí asistieron no representará una diferencia alarmante. De cualquier manera es necesario considerar el número ponderado de asistentes de la manera más conservadora posible al momento de prorratear el

gasto fijo, pues es obvio que es mucho más reconfortante encontrar al final que prorrateamos dicho gasto entre mil personas cuando asistieron 1 100, a un panorama inverso.

Para complementar este rubro es vital considerar los “asistentes becados” y saber desde un principio que esa cantidad prorrateada de gasto fijo habrá que erogarla, pero sin contar ingreso contra qué balancearla. Por otra parte tenemos el gasto variable, conformado por elementos como son alimentos y bebidas, transportación, equipo de traducción y montaje de exposición comercial entre muchos otros.

Estos gastos no nos deben de preocupar en absoluto pues deben estar intrínsecamente ligados al ingreso. Es decir, solamente se reparará en ellos si y sólo si se da el ingreso por cuota de registro al evento.

Una vez que tengamos todos estos datos nos daremos cuenta “hasta dónde” podemos excedernos en el gasto tanto en cantidad de servicios como en la calidad de los mismos. Si nos brincamos el resultado financiero de este estudio y empezamos a erogar más de lo que ingresamos, considerando los ingresos de la exposición comercial y los patrocinios, cometemos un error grave porque estamos subvencionando el evento (bien conocemos en este país la catástrofe económico-financiera que produce cualquier clase de subvención sin fines “electoreros”).

Por lo anterior es sugerido considerar como ingreso objetivo sólo aquél que resulte de las cuotas de inscripción al congreso, mientras que se deben considerar como ingresos subjetivos todos aquéllos que provengan de la exposición comercial y de cualquier tipo de patrocinio, ya que pueden o no darse. Mezclar estos conceptos y vaciarlos en el estudio de rentabilidad puede resultar en una experiencia muy poco agradable al cierre financiero del congreso.

Todos estos argumentos deberán considerase seriamente para configurar
el quinto paso para tener finanzas sanas en un evento.