El turismo ha sido reconocido, por lo menos en el papel, como una prioridad dentro de nuestro gobierno y ahora más que nunca debería hacerse esto evidente.
Esperemos, en principio, que nuestros legisladores no disminuyan la proporción del DNI (Derecho de No Inmigrante, que paga cada extranjero que visita nuestro país y que recibe el Consejo de Promoción Turística de México para promoverlo en otras latitudes), pues esto exactamente están pensando algunos funcionarios que no aquilatan el beneficio creciente que está procurando el turismo.
Hoy más que nunca las circunstancias exigen seamos agresivos en las estrategias para promocionar nuestro destino, y para ello son necesarios más recursos, no menos, ¿por qué?... Veamos, si el turismo fuera una empresa sería de las únicas que dan beneficios y retorno de inversión. Cualquier empresario estaría de acuerdo en proporcionarle más recursos pues sigue creciendo, deja buenos dividendos y además genera empleos.
Ahora bien, con este entorno económico adverso se piensa que tendremos una baja en el número visitantes de todas maneras; exacto, en el “volumen de turistas” recibidos. Aquí es donde nuestra especialidad toma un papel de suma importancia, toda vez que los congresos, exposiciones, convenciones e incentivos han sabido resistir los embates de las circunstancias adversas en el pasado y todos los pronósticos para ellos, si no son demasiado optimistas, por lo menos no son negativos.
Si logramos elevar el porcentaje de eventos que llegan a nuestro país elevaremosa la vez dos elementos decisivos:
o El promedio de ocupación hotelera a mediano y largo plazo
o El nivel de ingreso per capita
Siendo este un mercado selectivo, es más económica y más eficiente la inversión que se realiza para conseguir resultados positivos. Concentrarse e invertir más en esta industria debería ser una prioridad dentro de una prioridad.
Fernando Compeán, CMM, CITE
Editor en Jefe
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